jueves, 14 de enero de 2016

Siempre en mi corazón, tía Tere

Hoy habría sido su cumpleaños… Si tía Tere no nos hubiera dejado hace seis meses. Desde entonces no hay día que no la recuerde. Todo fue tan inesperado que nos costó aceptarlo. Ella era una luchadora y ahora, con el paso de los meses, comprendo que, para arrebatárnosla, la muerte le mandara aquello ante lo que no tuvo ninguna opción de luchar. El dolor y la rabia han dado paso a los recuerdos, a los buenos recuerdos que tengo de ella. La recuerdo en la casa de Bailo cantando jotas con Alba, imitando a Lina Morgan haciendo reír a abuelita, remangada fregando los cacharros de la cena de Nochebuena,… Nunca olvidaré los disfraces que nos cosía para Carnaval, lo cargado que traían el coche cuando venían de vacaciones al pueblo, que los primeros pendientes de mis hijas se los compró ella…

Se hacía querer y nos quería con locura. Aitor, cuando era pequeño, la imitaba cuando le decíamos: “¿Cómo te hace tía Tere?”, entonces daba un grito y se agarraba de los mofletes. Porque tía Tere no podía aguantarse de achuchar a nuestros peques. “¡Ay, pero qué sobrina tengo!”, me decía orgullosa cuando le contaba que me habían publicado algo. Y seguro que allí donde esté se habrá alegrado cuando me saqué el nivel C de catalán, ella que llegó a trabajar a Barcelona y lo aprendió porque su jefe le dijo que si lo hacía, le pagaría más.

Era detallista, siempre se acordaba de todos, como cuando nos casamos y trajo unos regalos para mis padres y mis suegros para que se los diéramos como agradecimiento. O como cuando nació Ruth, nos mandaron a casa el día del cumpleaños de José Luis y ella vino a conocer a la peque y trajo una tarta para él donde decía “Felicidades Papá”.



Estos son sólo algunos de los recuerdos que tengo de ella, aunque son muchos más, y este blog no daría para meterlos todos. Dejó un gran vacío en nuestras vidas. Pero siempre la llevaremos en el corazón. Te echo de menos, tía. Te mando un beso y un te quiero enorme a esa estrella a la que te fuiste a vivir, como dice Dante.

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