domingo, 7 de mayo de 2017

INSTRUCCIONES PARA SER LA MADRE PERFECTA

Tal y como hice hace cuatro años, después de haber leído “Historias de Cronopios y de Famas” de Julio Cortázar, se me han ocurrido unas nuevas instrucciones. Como entonces, espero que quien lee entienda que es un juego, en este caso cargado de ironía. Por sorprendente que parezca, no me he inventado ninguna de las cosas que menciono en esta entrada, todas son fruto de lo que he visto y he vivido en estos diez años que llevo siendo madre. Yo misma he hecho alguna cosa de esta lista, aunque ahora me arrepienta, pero reconozco que una vez creí que estaba haciendo lo correcto. Y eso es lo bueno de que los hijos crezcan, que las madres también crecemos y nos vamos dando cuenta de los errores que hemos cometido y tratamos de enmendarnos.

Así que aquí tenéis, dedicadas a todas las madres que no son perfectas ni lo pretenden, las “Instrucciones para ser la madre perfecta”. Porque para nuestros pequeños, lo seremos siempre.

INSTRUCCIONES PARA SER LA MADRE PERFECTA

Circula el mito de que la perfección no existe, pero eso es porque no la conocen usted. Téngalo claro: es posible y usted puede hacerlo. Esta es la premisa principal. Y qué mejor campo para alcanzar la perfección que la maternidad.

En primer lugar, tenga usted hijos. Uno o más, propios o adoptados, esto ya es elección personal. Una vez disponga de los niños empiece por mirar perdonándoles la vida a los que no tienen hijos porque no quieren, con lástima a los que quieren tenerlos pero no pueden y con superioridad y hasta desprecio a los que los tienen pero los tienen asilvestrados o dejados.

Dele siempre lo mejor, que no le falte de nada. Porque una madre perfecta tiene hijos perfectos y ¿qué hijo perfecto tiene algún tipo de carencia? Ninguno. Cólmele de todo emocional y materialmente, no vaya a traumatizarse.

En lo material, que vaya siempre perfectamente vestido, nada de comprarle ropa en tiendas low-cost en las que no hay una costura a derechas y la calidad brilla por su ausencia y que vaya siempre perfectamente conjuntado (ni se le ocurra permitir que salga de casa con, pongamos, una camisa de cuadros y un pantalón de rayas, ¿qué clase de madre deja escapar un detalle así?).  Y si es niña, nada de complementos horteras, ¡ni hablar! Nada de bolsitos o bisutería de plástico de colorines ni de diademas con flores o lazos tamaño XXL. Eso que se lo ponga por casa o en Carnaval. El resto del año, que vaya perfecta. La espontaneidad y la imaginación nunca conjuntaron con la perfección. Y los juguetes o cromos de moda, cómpreselos, no vayan a hacerle el vacío los otros niños porque no los tenga.

En lo emocional, recuérdele siempre lo especial y maravilloso que es. Pero no lo es sólo para usted, también lo es para el resto del mundo. Y es importante que el niño se sienta así. Dígale que vaya con la cabeza bien alta, que no hay nadie como él y que quien diga lo contrario, lo hace por envidia.

Prepárele siempre la comida, que coma en casa. La comida del comedor escolar es poco menos que veneno. Así que vaya a buscarlo y que coma en casa o, si usted trabaja, reclute a una abuela u otro familiar que rescate a su pequeño de esa muerte segura. En ningún lugar comerá como en casa porque usted no sólo es perfecta como madre, sino también como cocinera.

Apúntese a cualquier actividad educativa, cultural o lúdica que se proponga en la clase o en el colegio. Que todos vean lo volcada que está en su criatura y lo dispuesta que está a formarlo. “La mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo”, pues en su caso, igual, no sólo debe ser perfecta, sino que esto debe verse.

Cuando su hijo traiga deberes, hágalos con él, un niño perfecto no puede llevar los deberes mal hechos o, peor, sin hacer. Y si el niño se los dejó en el colegio, consígaselos, mande un whatsapp al grupo de la clase o a una mamá de confianza para que se los pase. Que no haya ni una mancha en la reputación de su hijo.

Hágase amiga (o al menos orbite alrededor) de otras madres que, además de ser madres, sean profesoras. Téngalas en un pedestal. Todo lo que ellas saben sobre pedagogía, usted debe aprenderlo (si es que no lo sabe ya porque usted habrá leído sobre el tema todo lo posible o quizás tenga algo de formación). Lo que ellas digan es “palabra de Dios”.

Trabaje en casa con su hijo las buenas formas. Insista en las lecciones cuantas veces haga falta y si comete el error de no portarse como usted le enseña, castíguelo. Ni se lo ocurra pensar que con darle ejemplo es suficiente, no, los niños son despistados y no se fijan, hay que insistir e insistir para que aprendan.

Imagen original tomada de www.momzilla.com.mx de Pixabay

Haga suyos los problemas de su hijo y elévelos a su nivel. Nadie mejor que usted para defender a su prole ante otros niños, otras madres o padres, el colegio o quien haga falta. No permita que los niños solucionen los problemas entre ellos. Si su hijo tiene problemas con otro niño, use todas las técnicas para demostrar que es así. Primero, vigile desde la distancia (si es necesario, vaya durante las horas de recreo a los alrededores del patio para poder decir que usted vio con sus propios ojos que ese niño se metía con el suyo) y quéjese a la tutora. Pero no le escriba una simple nota, escriba una carta describiéndole con pelos y señales todo lo que ese niño le hace al suyo. Porque, sin lugar a dudas, la versión de su hijo es la verdadera, ya que él es perfecto, un santurrón, un alma inocente y un bendito que no ha roto un plato en su vida. Todo lo que pueda contar el otro niño o la tutora es mentira o está tergiversado. Si esto no funciona, no lo piense, pille al otro niño por banda, a parte, fuera del colegio, y métale el miedo en el cuerpo. Créame, le estará haciendo un gran favor a su hijo.

Justifique el mal comportamiento de su hijo. Si le llaman la atención, diga que es que el niño tenía un mal día o que llevaba muchos días aguantando y explotó o que lo hizo porque otro se lo ordenó. El suyo es perfecto y jamás se porta mal sin motivo.

Enseñe a su hijo a sospechar de los demás. Por ejemplo, si su hija lleva unos zapatos nuevos y otra le dice que esos zapatos no pueden llevarse al colegio, dígale a su hija que la otra lo dice porque es una envidiosa y a ella no se los pueden comprar. No hay ninguna posibilidad de que esa niña tenga también unos zapatos nuevos y en su casa le digan que no puede llevarlos a la escuela porque es un desastre y los estropeará y crea que esa norma sirve para todos. No, es una envidiosa.

No crea usted nunca que los otros niños hacen comentarios desde la inocencia. En sus palabras siempre hay intencionalidad, ganas de herir. Y esto se debe a que en su casa maman esta actitud. Si se entera de que algún niño dijo algo fuera de lugar o insultante, arremeta contra este niño delante de su hijo y asígnele los defectos que ha detectado en sus padres. De este modo su hijo sabrá cómo es ese niño en realidad.

Y, por último, critique de manera velada a las madres que no buscan la perfección. Vaya dejando caer píldoras aquí y allá, que los demás vean lo lejos que están de la perfección y cómo esto perjudica a sus hijos. Todos le agradecerán que usted les abra los ojos. Usted no se deja engañar, nadie mejor que usted (ni sus propias madres, ni la tutora, nadie) conoce a esos niños, usted se ha dado cuenta de lo malos y retorcidos que son y de cómo tienen engañados al resto del mundo.

No se agobie intentando cumplir con todo desde el primer día. Vaya aplicándose paso a paso y alcanzará la meta sin problemas.

jueves, 6 de abril de 2017

Carretera a ninguna parte

Desde la terraza de mi cocina veo un antiguo tramo de la A7, la carretera de circunvalación de Tarragona. Allá por 2009-2010 se convirtió en un lugar abandonado. La expansión de la ciudad pedía el segundo cinturón, así que se ejecutó la obra más allá de las instalaciones del Nàstic y este tramo quedó sin derruir por problemas de titularidad u otras historias con las que las administraciones públicas nos toman el pelo habitualmente.

Aún recuerdo el ruido constante del tráfico que, al cabo de unas semanas de vivir aquí, interiorizamos de tal manera que ya ni percibíamos. Y el atasco que se formaba a la hora de comer y a última hora de la tarde, ya que terminaba unos cientos de metros más abajo en una rotonda que llevaba a la carretera nacional. Un cuello de botella. Y hablo con conocimiento de causa, que estuve atascada cientos de veces, con el balcón de mi casa al alcance de mi mano (la carretera está a unos pocos metros de nuestro edificio).

Me alegré de librarme para siempre de los atascos y pensé que se convertiría en una carretera muerta, en un cadáver de hormigón y brea que iría deteriorándose. Pero no. Al poco de dejar de pasar vehículos por ella, hierbas y plantas empezaron a brotar entre las grietas de la calzada y varios conejos, cuyas madrigueras debían de estar en los márgenes de la carretera, hicieron suyo el territorio.

Uno de los conejos que habitaban o habitan la zona
Al principio, campaban a sus anchas a cualquier hora del día. Pero con el paso del tiempo sólo se les veía dando saltos si se madrugaba, ya que mucha gente del barrio empezó a aprovechar el tramo de asfalto para pasear y dejar correr libres a sus perros. Yo hace tiempo que no los veo, meses, igual es que no madrugo lo suficiente o que no miro tanto hacia la calle o igual han encontrado una madriguera mejor... Desde entonces, como digo, sirve para que los perretes del barrio tengan un lugar en el que correr sueltos sin que a nadie le moleste. Pero la gente no sólo le encontró esta utilidad. Una carretera a ninguna parte es un lugar donde enseñar a los niños a ir en bici sin rueditas, donde echar petardos y encender tracas sin peligro la noche de San Juan, donde conducir un coche infantil a batería o un fondo original en el que hacer fotos o grabar un vídeo. En todos estos años he visto posando allí a modelos femeninos y masculinos; a un saxofonista y a un guitarrista para, supongo, ilustrar los libretos de sus maquetas; a un tipo en una motaza que iba de arriba a abajo al que grababan desde dos coches; a un grupo de rock que montó toda su parafernalia sobre el asfalto y repetían una otra vez la misma canción mientras un equipo técnico los grababa; y últimamente veo muchas adolescentes (¿o son preadolescentes? Porque yo no creo que tengan más de 13 o 14 años) que también vienen a hacerse fotos en la carretera. Imagino que éstas ya no usarán la palabra "guay" sino "guapo", "cool", "trendy" o a saber qué término, pero supongo que será "guapo" poner en tu perfil de cualquier red social una foto hecha en una carretera a ninguna parte.

Un buen día, no hace ni dos años, aparecieron unos operarios que pintaron en el suelo unas rayas de aparcamiento. ¿Por qué no aprovechar ese espacio "muerto" para que los aficionados que cada dos semanas vienen al partido del Nàstic puedan aparcar? Bien pensado, sí, alivia de coches las calles del barrio. Pero qué curioso que de esta manera el círculo se ha cerrado y, cada quince días, el tráfico lento ha vuelto a la carretera vieja: desde una hora antes del partido y hasta media hora después.

La carretera con las rayas de aparcamiento a día de hoy. Detrás de
las instalaciones del Club Gimnàstic de Tarragona se
ven camiones, ése es el tramo que dejó vacío éste.
Hay en el aire un proyecto de desarrollo del barrio. En él parece que este tramo se eliminará y se convertirá en una avenida o algo así. Como el mercado del ladrillo sigue estancado, creo que tendremos carretera para años. Mientras tanto, lo que parecía que quedaría olvidado, seguirá dando oportunidades de uso. Oportunidades que nunca imaginé cuando estaba metida en mi coche, atrapada en el atasco.

jueves, 30 de marzo de 2017

Lavado de cara

Este blog llevaba tanto tiempo guardado que al sacarlo me he dado cuenta de que necesitaba un lifting. Y qué mejor manera que desempolvarlo un poco que cambiándole la cara. Necesitaba un nuevo aire que invite más a la lectura, hasta ahora tenía un fondo demasiado oscuro y unas letras muy claras que quizás cansaban a la hora de leerlo.


También he cambiado los textos de introducción y del perfil. Antes daba demasiada información que, en realidad, no aporta nada y que quien me conoce personalmente, ya sabe. Ahora, quien quiera saber de mí, que me lea. Queramos o no, aunque se escriba ficción, todo texto lleva parte del autor.

Espero que los cambios mejoren la imagen del blog. El próximo post tendrá más sustancia.

jueves, 23 de marzo de 2017

Retomar las buenas costumbres

He perdido la cuenta del tiempo que hace que no escribía en mi blog (desde julio, nada menos). Lo tengo muy abandonado, lo que no significa que haya dejado de escribir. Es verdad que he estado durante tres años enfrascada en un proyecto grande (a ratos creo que demasiado grande para mí) y me he tomado varios meses de reposo mental, para coger distancia con el texto y retomarlo de nuevo ahora, después de haberme desenganchado de él. Lo cierto es que en mis cuadernos de notas he seguido volcando ideas y retratando personas y personajes que, quién sabe, algún día podré utilizar.

Momento de gloria radiofónico
Hoy vuelvo por aquí para enlazar la entrevista-tertulia en la que participé en Tarragona Ràdio el pasado 06 de marzo junto a las otras dos premiadas en el Concurs “Relats de dones” de 2016 (edición XVI) que organiza el Ayuntamiento de Tarragona. Para escucharla, pincha aquí. Es en catalán. El mío, como es bastante flojo, creo que lo puede entender hasta alguien que no lo hable. Dura media hora, así que hay que tener tiempo y ganas de escucharme hablar.