martes, 2 de abril de 2013

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL

Hoy es el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Es a esta edad cuando nacen los lectores. Si acostumbramos a nuestros pequeños a leer un poco cada día y les enseñamos a vivir la lectura como una aventura, cuando sean mayores continuarán leyendo y se convertirán en personas con más criterio y mejor informadas... y, de paso, menos manipulables. Para celebrarlo, comparto con todos la historia que escribí junto a los compañeros de clase de mi hija mayor, niños y niñas de 5 y 6 años de una escuela pública de Tarragona. Y, ya que es un colegio público, aprovecho el post para defender la educación pública:
ESCUELA PÚBLICA DE TODOS Y PARA TODOS
ESCOLA PUBLICA DE TOTS I PER A TOTS


Aquí va la historia:

UN CANÍBAL CON MUCHA HAMBRE

En la selva de Sudamérica vivía un caníbal que se llamaba Otto. Como en la selva hace mucho calor, no llevaba ropa, sólo se ponía un taparrabos, que es como un calzoncillo, para taparse un poco.

Un día se levantó con mucha hambre y decidió irse a cazar. Cogió su lanza y se adentró en la selva en busca de alguien a quien comerse. Tenía tanta hambre que las tripas le hacían ruido y todo. De repente vio que, por el camino, venía toda la clase de los Egipcis con las señoritas Maite y Laura que habían ido de excursión a la selva.


-          ¡Qué suerte tengo! –pensó Otto– Son un montón, así que me los comeré a todos y ya no tendré hambre en muchos días.

Se escondió muy bien detrás de unas plantas y cuando pasaban por su lado dio un salto y gritó:

-          ¡Aaaaaah! ¡Venid aquí que os voy a comer!


Imagen tomada de www.taringa.net
-          ¡No, no nos comas! –le pidieron los Egipcis.

-          Claro que sí, que tengo mucha hambre y a mí me gusta comer gente –les explicó Otto.

-          Pero hombre, si hay cosas mucho más ricas para comer que nosotros.

-          ¿En serio? –Otto no se lo creía.

-          Pues claro: el pollo, las aceitunas, los helados,…

-          No, no, a mí eso no me gusta –protestó Otto, diciendo que no con la cabeza.

-          Pero, ¿los has probado? –le preguntaron los Egipcis.

-          ¡Uy! Nooooo –dijo Otto con un poco de vergüenza.

-          ¡Anda! Pues nosotros llevamos en las mochilas algunas cosas que nos han preparado nuestras madres y te vamos a dejar que las pruebes.

Los Egipcis abrieron sus mochilas y empezaron a sacar lo que llevaban para comer. Óscar llevaba una hamburguesa y patatas con kétchup; Pau tenía unos nuggets y Jordi, una manzana; Raquel sacó las galletas con quesitos y Eva, los cereales; Andrea ofreció a Otto sus bolitas de chocolate y Ariadna, un poco de lechuga; Ruth U. compartió su bocata con el caníbal e Yvet su pa amb tomàquet; Martina le dio un trozo de su bocadillo de tortilla y unas onzas de chocolate negro; María le dejó probar un trozo de pastel y Lucas le enseñó cómo se come un helado antes de que se derrita; Enar le convenció para que probara las verduras y luego Otto le dio un gran mordisco al Frankfurt de Pablo; Júlia A. le dio la mitad de sus galletas y Arnau, un donut de chocolate y también probó el bikini de jamón serrano de Júlia O. Le tuvieron que enseñar a usar la cuchara para probar la macedonia de Aina y las natillas de Ferrán y a usar el tenedor para comer la ensalada de Carla, el pollo que tenía Bruno y los macarrones de Biel. Se bebió casi de un trago medio Cacaolat de Lucía. De la sandía de Ruth S. se comió hasta las pepitas y se tragó casi de un bocado el cerdo que llevaba Roger en la mochila. Para la ensalada de pasta de Laura y la tortilla de patatas de Maite casi no le quedaba hambre, pero las probó, para saber si también estaban ricas.

Con la barriga más llena que nunca, Otto les dijo:

-          Oye, teníais razón, toda esta comida está muy buena, todo me ha gustado mucho.

-          Ya te lo decíamos nosotros –le dijeron los Egipcis.

-          ¿Sabéis lo que se me está ocurriendo? –les preguntó Otto– Que como en Tarragona tenéis unas comidas tan ricas, creo que voy a dejar de ser un caníbal y me voy a ir a vivir allí, ¿qué os parece?

-          ¡Anda! Pues estupendo, así podrás venir a nuestra escuela de L’Arrabassada, que un día te invitaremos a comer en el comedor.

-          ¿Sólo un día? Yo creo que tendré que ir más, porque no sé escribir ni leer y quiero que me enseñen en vuestra escuela.

-          ¡Vale! Pero tendrás que comprarte ropa porque al cole se va vestido y con bata.

-          ¡Vale, no hay problema! –dijo Otto muy contento.

Otto dejó la lanza en su cabaña, porque ya no tendría que cazar más, y se fue con los Egipcis a Tarragona.

Aventura nacida de la imaginación de los alumnos de la clase de P5A Egipcis (Óscar, Pau, Jordi, Raquel, Eva, Andrea, Ariadna, Ruth U., Yvet, Martina, María, Lucas, Pablo, Júlia A., Arnau, Júlia O., Aina, Ferrán, Carla, Enar, Bruno, Biel, Lucía, Roger y Ruth S.) con la colaboración de las profesoras Maite y Laura y de Yolanda Gil (mamá de Ruth S.)

Tarragona, 08 de febrero de 2013

2 comentarios:

  1. Muy chula la historia!! Anda que se puso fino Otto comiendo todo eso!! Normal que le gustase!!

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